En avicultura, pequeñas diferencias en la conversión alimenticia se traducen en grandes diferencias de rentabilidad. Por eso la investigación en nutrición y salud intestinal es una herramienta práctica para mejorar resultados, y no solo un tema de laboratorio.
El alimento sigue siendo el centro de los costos
El alimento balanceado es el rubro más pesado de la producción de aves, y su precio depende en gran medida de la soja y el maíz. En Paraguay, la presión viene de dos lados: la demanda interna de balanceados crece junto con la producción avícola y porcina, y los costos de producir soja subieron entre 10% y 12% en dólares entre 2025 y 2026, impulsados por fertilizantes y combustibles. En ese contexto, mejorar la eficiencia con la que las aves aprovechan cada kilo de ración es una de las vías más directas para cuidar el margen.
Nutrición de precisión: aprovechar mejor lo que ya se da
Las presentaciones del encuentro 2026 de la Poultry Science Association (PSA) y del IPSF muestran algunas líneas de trabajo:
- Enzimas: se estudian xilanasas optimizadas que favorecen la eficiencia alimentaria en pollos de engorde, y se investiga cómo los factores antinutricionales de ciertos ingredientes afectan el rendimiento. En un estudio con dietas con niveles altos de fitasa, mayores niveles de inhibidores de tripsina se asociaron con menor ganancia de peso y peor conversión.
- Minerales más biodisponibles: los oligoelementos «quelados» (zinc, manganeso, cobre) buscan lograr respuestas similares o mejores con menores niveles de inclusión que los minerales inorgánicos tradicionales. En un ensayo comercial en Brasil se evaluó su efecto sobre la calidad de la canal.
- Dietas con menor aporte energético: una línea que busca sostener el desempeño productivo reduciendo el costo de formulación.
- Formulación con datos en tiempo real: especialistas estiman que la conversión puede mejorar entre 2 y 3 puntos solo por una formulación más precisa, aunque subrayan que hace falta validar el impacto en condiciones comerciales: conversión, mortalidad, uniformidad y margen sobre el costo de alimento.
Salud intestinal: la base de una buena conversión
Un intestino sano absorbe mejor los nutrientes. La relación es directa: integridad de la mucosa más una microbiota equilibrada se traduce en mejor conversión, mayor uniformidad y mejor bienestar.
Frente al desafío de reducir los antibióticos sin comprometer la sanidad ni el rendimiento, la investigación evalúa varias alternativas:
- Probióticos, prebióticos y postbióticos: modulan la microbiota, compiten con patógenos y refuerzan la barrera intestinal. Estudios en la literatura científica reportan vellosidades intestinales más largas en aves suplementadas.
- Aditivos fitogénicos: un trabajo internacional con participación del INTA (Argentina), difundido en abril de 2026, analizó aceites esenciales, taninos, curcumina y ácidos orgánicos. Estos compuestos pueden bajar el pH del tracto digestivo, inhibir bacterias patógenas, mejorar la digestibilidad y favorecer el desarrollo de la mucosa intestinal.
- Ácidos orgánicos y enzimas: completan el abanico de herramientas funcionales.
Un punto importante que repiten los especialistas: estas alternativas son parte del control sanitario, no un reemplazo del manejo y la bioseguridad. Y los antimicrobianos deben usarse solo cuando corresponde, con diagnóstico y dosificación correctos.
Cómo leer la evidencia con criterio
Gran parte de los estudios más recientes en nutrición avícola son presentados por empresas de aditivos o con su financiamiento. Eso no los invalida, pero conviene mirar algunos detalles antes de adoptar una nueva herramienta:
- Si el ensayo se hizo en condiciones comerciales o solo en laboratorio.
- Cuántas aves y repeticiones tuvo, y si la diferencia fue estadísticamente significativa. Hay trabajos donde cambios en la dieta o el procesamiento del alimento no mostraron efectos significativos sobre la conversión.
- Si las condiciones del ensayo (genética, clima, manejo) se parecen a las propias.
- Cuánto cuesta la mejora frente al ahorro esperado.
Conclusión
La investigación aporta herramientas concretas para producir más con menos: mejor aprovechamiento del alimento, lotes más sanos y menor dependencia de antibióticos. Pero el camino no pasa por incorporar todo lo nuevo, sino por evaluar con criterio qué evidencia aplica a cada granja, medirlo con los propios datos y ajustar. La ciencia más útil es la que se puede verificar en el galpón.